JOVAN GUZMÁN, DETERMINACIÓN Y PERSEVERANCIA.

 JOVAN GUZMÁN, DETERMINACIÓN Y PERSEVERANCIA.

A sus 27 años ha logrado mucho, cambió su estilo de vida, su cuerpo y, tal vez, sea inspiración para otros. En poco más de un año Jovan logró lo que muchos han buscado por largo tiempo y no han podido cumplir, la diferencia entre él y los demás es la constancia y la disciplina.

Probablemente, su estilo de vida y el cuerpo que luce hoy estaban lejos de lo que él se hubiera imaginado hace algunos años, cuando los excesos en la alimentación y el sedentarismo lo llevaron a pesar 118 kilos.

“¡Usted está muy gordo hermano!”

Esa frase de su padre, con el que no se veía a menudo, fue el detonante para que Jovan tomara la decisión de cambiar.

A eso se sumó también la pérdida de autoestima y otras circunstancias negativas en las que encontró la motivación suficiente para emprender el camino hacia la transformación.

“Lo que me dijo mi papá ese 24 de diciembre, hace dos años, me quedó sonando, entonces decidí que el 2 de enero entraría a un gimnasio. Ese día me tomé varias fotos porque quería ver cómo empezaba a cambiar mi cuerpo. Comencé a entrenar, pero al estar tan pesado, llevar una vida tan sedentaria, subirme a la banda o a la elíptica me daba muy duro”.Como muchos, Jovan estuvo a punto de dejar el gimnasio, por considerarlo un asunto complicado de seguir, “la pereza me ganaba. Al mes casi tiro la toalla, pero me tomé otra foto para comparar y ver cómo iba, empecé a notar que había bajado un poco y eso me motivó más”.

Entre otros alicientes que encontró Jovan para seguir con el cambio, también estuvieron los videos de motivación de los fisicoculturistas de los Estados Unidos, un deporte por el que siempre ha sentido admiración. “Cuando me metí en el tema del cambio me concienticé de que los resultados no se verían al principio, entonces seguí mi entreno y llegué a un punto, a los seis meses, en el que no veía mucho cambio en mi cuerpo, entonces pensé que no estaba haciendo las cosas bien o que estaba fallando en la alimentación. Me sentía estancado, quería avanzar”.

Fue en ese momento en el que conoció a Julián Raigosa, fisicoculturista que
lo enfocó y lo orientó en los objetivos que se había trazado. En esta segunda parte del proceso, abandonar el camino fue, de nuevo, una idea que contempló Jovan, “los entrenamientos con Julián eran muy distintos, pesados, intensos, sin embargo, empecé a ver los cambios y a medida que avanzaba, me di cuenta que no había por qué arrepentirme. Sabía que me faltaban muchos años, pero tenía claro mi propósito: me gustaba el fisicoculturismo y quería montarme en una tarima para competir algún día”.

CAMBIO DE PLANES

La preparación con Julián se tomó cerca de seis meses, en ese tiempo la disciplina y la constancia de Jovan lo llevaron a transformar su cuerpo y a estar tan solo a cuatro meses de pisar por primera vez una tarima. Sin embargo, fue el 4 de mayo de 2016 que los planes para Jovan cambiaron, un accidente lo dejó por dos meses en su casa, sin poder moverse. Múltiples fracturas: tibia, peroné y tobillo, le arrebataron la intención de competir. “La competencia era en septiembre, pero la cirugía, las platinas, los tornillos en las piernas y lo que me dijo el médico, que mi recuperación sería más o menos de un año, me acabó con el sueño del fisicoculturismo”.

La quietud y todo el proceso de recuperación hicieron que Jovan volviera, casi, a su peso anterior y durante la inauguración de Capital Fit, gimnasio del que es socio, su autoestima fue de nuevo en picada, ver lo que habían alcanzado sus compañeros de entrenamiento mientras él se recuperaba y tener de nuevo esos kilos de más, lo hicieron dudar de la posibilidad de retomar su preparación física, “dudé mucho para volver a entrenar duro, era empezar de cero, pero sabía que sí eso era lo que me gustaba no me podía desanimar”.

Solo hasta octubre de 2016 Jovan regresó a Capital Fit, para entrenar a su ritmo, a lo que su cuerpo le permitiera, comenzó trabajando solo tren superior y fue hasta finales de noviembre que sus piernas comenzaron a activarse
de nuevo. En el proceso, una dificultad más apareció en el camino, una fuerte depresión producto de la ruptura de una relación de mucho tiempo lo hizo perder el enfoque y la intención de recuperar el cuerpo que había tenido.

“Hubo un momento en que yo mismo dije que me tenía que superar, entonces esa depresión lo que hizo fue ayudarme a salir adelante, me concentré en recuperar lo que tenía. Le pedí a Julián que me ayudara de nuevo con la preparación, entonces me enfoqué solo en eso, en recuperar el nivel y de eso ya hace cuatro meses y medio.

Entrenar es mi vicio, es lo que me motiva todos los días, me gusta lo que veo en el espejo, sé que todos los días puedo mejorar, solo depende de lo que yo haga, verme bien me hace muy feliz, así tenga todavía por ahí mis gorditos. Este era el punto al que quería llegar, pero quiero sacar más provecho, quiero competir
y sé que si lo hago con el mismo juicio que hasta ahora, me va a ir muy bien y podré subirme a una tarima”.

Este es un cambio de vida que vale mucho la pena.

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